La derecha, la Iglesia católica, los medios de comunicación, los dirigentes trostkistas, los policías, los indígenas del Tipnis, pero sobre todo los exaliados “sin miedo” son permanentemente aludidos por Alvaro García, en su calidad de vicepresidente coyuntural, para azuzar una hipótesis propia que es manejada desde 2006: los intentos de golpe de Estado y derrocamiento del presidente Evo Morales. La oposición no guarda reparos y le pide mayor responsabilidad en sus declaraciones públicas para trabajar en soluciones a la población antes de emitir sus acostumbradas y desgastadas “estrategias envolventes”.